Inteligencia artificial y justicia: ¿solución o herramienta?

Las nuevas tecnologías han irrumpido en el Poder Judicial y por tanto en la práctica profesional. Las perspectivas para el futuro

Por Alejandro Golob (Grispo Abogados – Departamento de Derecho Comercial)

28/09/2022 – 10:42


El concepto de inteligencia artificial (IA) es muy amplio. El término engloba aquellas tecnologías que tienen como objetivo imitar las habilidades de razonamiento humanoque pueden tener aplicaciones y limitaciones muy diferentes.

Estos sistemas funcionan con el uso de algoritmos, definidos por la RAE como un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite encontrar la solución a un problema. Estos algoritmos, como un conjunto de instrucciones, permiten tanto cálculos como decisiones. Esto se logra mediante el procesamiento de datos, que entrelazados entre sí darán origen a la información.

Todos los días estamos sujetos al uso de algoritmos: cada vez que entramos en la web, hacemos una compra virtual o nos movemos dentro de las redes sociales, dejamos un rastro, que es analizado y procesado por varios algoritmos que luego dan forma a nuestro comportamiento.

Es entonces que estos mecanismos tecnológicos permiten procesar grandes cantidades de información, en cortos periodos de tiempo. Claramente, su uso es más que atractivo no solo en el ámbito privado sino también en el público.

Sin embargo, a pesar de lo anterior, la tecnología no es neutral. Los mecanismos descritos no sufren de la parcialidad. Dicho sesgo no es ni más ni menos que la tendencia que tiene el algoritmo a la hora de realizar su función. Es el criterio que fue otorgado por quien lo desarrolló.

Las nuevas tecnologías han irrumpido en el Poder Judicial y consecuentemente en la práctica profesional. Entonces aquí debemos dividir las aguas entre usar la IA como una herramienta que viene a colaborar con la resolución de un conflicto judicial o permitir que la IA resuelva per se el conflicto, es decir otorgar potestad jurisdiccional.

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Las nuevas tecnologías también impactan en el Poder Judicial

El uso de la inteligencia artificial en el Poder Judicial

Por un lado, es innegable que tanto la digitalización del derecho como la extensión del uso de aplicaciones y software han facilitado el trabajo en juzgados y despachos de abogados. Hoy es posible iniciar una demanda en línea, contestarla, fijar audiencias a través de plataformas sin necesidad de que las partes asistan a los juzgados, continuar el proceso, depositar sumas, recibirlas, es decir, se ha completado todo el proceso judicial. volverse algo impersonal. Además, se han reducido los costes laborales con la implantación del Home Office y la drástica reducción del uso de soportes en papel.

No son pocas las voces que sostienen que es posible llevar a cabo la resolución del conflicto íntegramente a través de la tecnología, no sólo en la generación y posterior impulso del procesopero también en lo que se refiere a la toma de decisiones, es decir, el resultado de la demanda bien podría ser definido por un algoritmo que, analizando el caso, las pruebas producidas y la jurisprudencia análoga, emita una sentencia.

Entendemos que no es una solución cercana ni en el tiempo, o al menos aplicable a causas complejas como los conflictos societarios, por citar un mero ejemplo. Esto no significa que haya experiencias positivas de resolución de conflictos menores o simples mediante el uso completo de la IA y que con un mayor desarrollo tecnológico sea posible expandir su uso.

Aunque se podría argumentar que la IA reduce el error humano, puede “trabajar 24 x 365”, no se enferma, no sufre conflictos personales, humanos o morales, no debemos olvidar que el sesgo algorítmico viene a “suplir” esas debilidades humanas. Será entonces que, si el juez no se equivoca, ¿lo hará la “máquina”?

Es posible aplicar la IA con resultados positivos a temas como la iniciación y desarrollo del proceso, el dictado de órdenes o resoluciones simples, cruce de datos, análisis jurisprudencial, análisis de la normativa aplicable, instrumentos, elaboración de acuerdos, ejecución de obligaciones, etc

Sin embargo, a la hora de la toma de decisiones, aún vemos lejana la posibilidad de eliminar el órgano judicial, así como la debida asistencia jurídica. En el caso de aplicar decisiones automatizadas Será necesario un doble control: luego de emitida la resolución, un juez debe analizar las circunstancias del caso.

El desarrollo tecnológico ha modificado distintos niveles de la vida humana, pero ello no debe significar que el trabajo del ser humano pueda o deba suplirse fácilmente, sin antes dotar a los distintos órganos jurisdiccionales de los recursos económicos, tecnológicos y humanos necesarios para lograr una mejor desarrollo a la hora de impartir justicia. La tecnología debe estar a la altura de las circunstancias para no convertirse en una cáscara vacía de contenido. No se necesitan ilusiones, sino soluciones.

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